Alimentación en el Síndrome de Colon Irritable

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El síndrome de colon irritable es un trastorno que afecta a un buen número de personas, pudiendo aparecer a cualquier edad, con cuadros agudos y transitorios. Se trata de una patología con carácter motor y crónico, pudiendo manifestarse con episodios de diarrea o estreñimiento, o con periodos donde se alternan ambos. Además, puede manifestarse con otros síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, malas digestiones, gases, entre otros.

La ingesta de probióticos parece resultar beneficioso, debido a un efecto antiinflamatorio, además en periodos de diarrea se puede perder una parte importante de la flora intestinal, con lo cual la ingesta de los mismos ayudaría a repoblar el intestino. La toma de otros suplementos y medicamentos para ayudar, reducir y paliar la sintomatología del síndrome, deberá ser consultado con el médico antes de tomarlos.

Las recomendaciones nutricionales deben individualizarse en función del estado en que se encuentre la persona, ya que no todos los pacientes la manifiestan de la misma manera. La dieta debe ser lo más variada posible, teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Es preferible comer porciones más pequeñas varias veces al día, que pocas y abundantes.
  2. Se deben evitar los alimentos ricos en grasas como alimentos de repostería elaborados con mantequillas o margarinas, bollería industrial, hay que evitar carnes grasas, lácteos y derivados lácteos enteros, embutidos grasos como chorizo, salchichón, mortadela, etc. La grasa recomendada para cocinar es el aceite de oliva virgen extra.
  3. Consumir alimentos proteicos magros como carnes magras y pescados blancos, en caso de comer embutidos que sean cocidos y bajos en grasa como los elaborados con pavo o pollo. Las carnes rojas, aunque sean magras, es mejor consumirlas como mucho 2 días a la semana.
  4. En periodos de estreñimiento lo más indicado es consumir alimentos altos en fibra, como cereales integrales, frutas y verduras. Estos alimentos deben restringirse en periodos de diarrea, consumiendo cereales blancos en lugar de integrales.
  5. Se debe valorar el efecto del gluten y la lactosa, ya que en ocasiones estos alimentos pueden agravar los síntomas. En caso de que produzcan síntomas, consumir arroz, lácteos sin lactosa, bebidas vegetales, etc.
  6. Consumir frutas y verduras, evitando cítricos y coles (col, repollo, coles de Bruselas, coliflor,…).
  7. En general evitar alimentos que formen gases como legumbres.
  8. Evitar condimentos, sobre todo los condimentos más fuertes como pimienta, pimentón, ajo, cebolla, … en su lugar utilizar hierbas aromáticas frescas o secas tipo albahaca, orégano, tomillo, … Evitar salsas comerciales como salsas de soja, mostaza, vinagre, …
  9. Beber abundante líquido, evitando bebidas con cacao o con cafeína como café, té, y con gases como refrescos de cola.
  10. No consumir los alimentos a temperaturas extremas, es decir, ni muy calientes ni muy frías, lo ideal es consumirlos a temperatura ambiente.

Una vez diagnosticado el síndrome y descartadas otras patologías intestinales como síndrome de Crohn, celiaquía, intolerancia a la lactosa, alergia a las proteínas lácteas, etc., el paciente debe evitar aquellos alimentos que no sean bien tolerados, ya que lo que a uno no le produce molestias para otro puede incrementar los síntomas.